January 2017 Prayer Partner Story

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January 31, 2017

Dear Praying Friends,

If my life story could be expressed in one sentence, it would be, “Do no put a period where God places a comma.”

In December 2005, God brought my sister and me to America from Madagascar. We joined our parents, who came to America to do missionary work.

When we arrived here, our mother was on a working H-1 visa, with the rest of us on dependent visas. My mom worked as a teacher with a meager salary. Unfortunately, the school shut down while she was applying for her green card, which left her not only jobless but with a visa expiration looming.

More than once in the next few years, I expected God to place a period, but each time God instead placed a comma.

God’s gracious provisions took care of my high school and college years. I was able to attend college for only two years, then had to stop because I could not pay my tuition. Because of my status, I was unable to apply for financial aid or find a job. God used my years out of school (another comma) to draw me closer to Him and away from the idols I had inadvertently created in my life.

Soon thereafter, my sister and I were able to receive Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA), which finally allowed us to work legally to support our family. God was gracious and continued to provide abundantly. He led us to a wonderful church and introduced us to new friends who kept giving and who told us we blessed them in our testimonies and our walk of faith.

Today, as the director of a children’s ministry, I am blessed with the opportunity to minister to refugee children. God uses my experience as an immigrant as a bridge to encourage, empower and witness to the families I work with, most of whom are immigrants.

If DACA is rescinded, I would have to leave this job. I know deep in my heart that God will never leave us in want, and DACA is a tool of blessings to families such as ours.

Since our arrival in this country, God had brought us far. I pray that DACA will continue to bless many immigrants: those whose stories are being used in ministries to reach out to other immigrants, those whose skills are helping boost the economy, and even those who depend fully on God’s divine provisions to survive.

I thank God for those who stand beside immigrants. According to James 1:27, religion that pleases God is caring for the widows and the orphans, and almost everywhere these two groups are mentioned, immigrants follow (Deuteronomy 14:28, 29; Psalm 146:9, Jeremiah 7:6). Religion that pleases God is the care of His marginalized ones.

“Do not put a period where God places a comma.” I hope my story is a balm of encouragement, comfort and hope. Thank you for reading and sharing it. And thank you for allowing it to bless your souls and the lives of others.

Please pray for continued opportunities for immigrants such as me to contribute to the economy and society of this great nation.

Prayerfully,

Fia Vonjimalala

 

Si mi vida pudiera ser expresada en una frase, seguramente sería: “Nunca pongas un punto donde Dios ha puesto una coma”.

En diciembre de 2005, Dios nos trajo a mi hermana y a mí a Estados Unidos desde Madagascar. Vinimos a acompañar a nuestros padres que llegaron antes que nosotros a trabajar en las misiones.

Cuando llegamos, nuestra madre tenía una visa de trabajo H-1 y nosotros quedamos cobijadas bajo su permiso de permanencia. Ella trabajaba como maestra con un salario escaso, pero mientras aplicaba a la residencia (Green Card) la escuela cerró y la dejó, no solo sin trabajo, sino con una visa pronta a expirar.

Más de una vez en los años que siguieron, esperé que Dios pusiera un punto, pero cada vez ponía en su lugar una coma.

La gracia de Dios cuidó de mis años de instituto y de universidad al que pude asistir durante dos años, y al que tuve que abandonar por no poder pagar la matrícula para continuar estudiando. Debido a mi estatus, me fue imposible aplicar a ayudas financieras o encontrar un trabajo. Dios utilizó mis años fuera de la escuela (otra coma) para acercarme más a Él y alejarme de los ídolos que inadvertidamente había creado en mi vida.

Poco después, mi hermana y yo recibimos los beneficios de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), lo que nos permitió finalmente trabajar de forma legal y ayudar a nuestra familia. Dios fue misericordioso y continuó proveyéndonos abundantemente. Nos guió a una maravillosa iglesia y nos presentó nuevos amigos que compartieron con nosotros y nos enseñaron que nosotros también los habíamos bendecido a ellos con nuestro testimonio y nuestro camino de fe.

Hoy, como directora del ministerio de los niños, he sido bendecida con la oportunidad de velar por las necesidades de niños refugiados. Dios usa mi propia experiencia como inmigrante como un puente para animar, promover y dar fe de las familias con las que trabajo, inmigrantes en su mayoría.

Si DACA es derogada, tendré que dejar mi trabajo. En el fondo de mi corazón se que Dios no nos abandona, y DACA es una herramienta para bendecir a familias como la nuestra.

Desde que llegamos a este país, Dios nos ha traído hasta aquí. Oro porque DACA pueda continuar bendiciendo a muchos inmigrantes: a aquellos cuyas historias han sido utilizadas en ministerios para acercar a otros inmigrantes, a aquellos cuyas habilidades están ayudando a impulsar la economía, e incluso a aquellos que dependen totalmente de la provisión divina para sobrevivir.

Agradezco a Dios por quienes se mantienen al lado de los inmigrantes. De acuerdo con Santiago 1:27, la religión que agrada a Dios es aquella que cuida de las viudas y de los huérfanos; y casi siempre que estos grupos de personas son mencionados, le sigue la mención de los inmigrantes (Deuteronomio, 14:28, 29; Salmo 146:9, Jeremías 7:6). La religión que agrada a Dios es aquella que cuida de Sus marginados.

“Nunca pongas un punto donde Dios ha puesto una coma”. Confío en que mi historia sea un bálsamo de estímulo, consuelo y esperanza. Gracias por leerla y compartirla. Y gracias también por permitir que ella toque las almas y las vidas de otros.

Por favor oremos para que haya oportunidades para los inmigrantes así como las hubo para mí, y que les permitan aportar a la economía y a la sociedad de este gran país.

En oración,

Fia Vonjimalala

This and other Evangelical Perspectives on Immigration represent one evangelical perspective on immigration—that of the author—and not necessarily the views of every member organization of the Evangelical Immigration Table or every signatory of the Evangelical Statement of Principles for Immigration Reform.

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